Los destellos del viento

Seguimos dibujando ideas para el próximo año.

Como casi todo lo que hacemos, esta pieza surge de la observación de lo que nos rodea, cosas que están ahí y que sólo necesitan ser miradas de otra manera.

Esta vez, hemos puesto la atención en un objeto de lo mas común en el paisaje, que además de cumplir un cometido funcional bien claro, posee unas cualidades estéticas que nos atraen sobremanera.

¿Quién no se ha fijado alguna vez en los destellos de luz que vienen de los tejados y que se producen cuando los rayos de sol inciden en el metal pulido de las capuchas giratorias que tapan los tubos de las chimeneas?

Mientras Eolo cumple la función de extraer el humo del interior de las casas, a los paseantes nos brinda un punto lumínico giratorio que inevitablemente nos hace mirar hacia arriba y fijarnos en ese paisaje de tejados que siempre sorprende.

Mágica simbiosis que no queremos que acabe cuando se pone el sol, y para ello, nada mas sencillo que añadir luz a estos sombreros eólicos y plantarlos formando un bosque de tamaños y formas variadas en un espacio abierto donde corra el viento.

Después de la intervención, los visitantes podrían llevarse las piezas e incorporar el paisaje de la zona, manteniéndolas en sus azoteas o jardines, cual lampara cinética o rudimentaria bola de discoteca.

Ojalá pronto podamos llevarla a cabo.

Las ilustraciones aon como siempre de la increíble Marta Menacho.

Para más infomración sobre la pieza contáctanos a nuestro correo electrónico.

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El tiempo en hojas blancas

Estuvimos pensando en cosas de la tierra, en el paso del tiempo, en los registros y los rastros, en las cosechas y cómo marcaban los tiempos en la antiguedad, en el sonido de las hojas que se agitan con el viento, en el color blanco del papel, y cosas poco tangibles y menos contemporáneas…

Con todo esto en la cabeza y de la mano de nuestra querida Marta Menacho, hemos ido dando forma a la idea de una nueva pieza.
Queremos enterrar miles de libros blancos en un campo a punto de ser sembrado, allí los dejaremos durante todo el proceso de germinación y la cosecha, con la idea de que lo que vaya pasando bajo la tierra quede escrito en sus blancas páginas.
Una vez terminada la recolección, desenterraremos los libros y los dejaremos curar a la intemperie, hasta que las hojas estén completamente secas y los rastros consolidados.
Este material con su aspecto deteriorado, nos servirá para forrar un edificio, de manera que las páginas, retroiluminadas, queden libres y se agiten con el viento, produciendo un sonido susurrante y un efecto cinético muy de andar por casa, como a nosotros nos gusta.
Registrar el paso del tiempo, hacerlo visible a través de la luz, ponerlo en movimiento y dejar que su sonido se transporte por el aire… por ahí vamos.
Esperamos que podamos materializarlo tal cual.
Para más información sobre la pieza podéis contactar con nosotros en info@luzinterruptus.com.
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Constelaciones para cielos contaminados

Idea para una nueva pieza que nos ha venido a la cabeza de tanto mirar al cielo sin ver nada mas que una mancha oscura y amenazadora.
Se trata de crear constelaciones luminosas para ciudades contaminada en las que no es posible divisar el firmamento.
La cosa es bien simple, sólo hay que alinear globos de helio con luz, a modo de estrellas, que irán sujetos a ligeras estructuras de alambre que son las que darán forma a las mas populares constelaciones.
Se pueden instalar en la noche y cuando el helio pierda sus propiedades, recuperarlas fácilmente siguiendo el rastro de la cuerda a la que irán sujetas.
Definitivamente nos gustan mas las estrellas que las banderas así que hemos pensado que, por qué no hacer una izada de estrellas nocturna bien visibles aunque haya contaminación.
Esperamos pronto verlas en algún cielo necesitado.
Las maravillosas ilustraciones son de Marta Menacho que con su magia nos ayuda siempre a poner en claro nuestras ideas.
Quién dijo que tuviéramos que ser tan digitales? que vivan los pinceles!!!!!!!!!.
Para más información sobre esta pieza contactadnos por favor a nuestro mail info@luzinterruptus.com.
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The Plastic We Live With / El plástico con el que vivimos


Last October the FAB Festival de Bordeaux, along with the city council, invited us to carry out The Plastic We Live With, a piece we had intended to materialize for a long time.

The idea was to graphically visualize, in a way that could be understood by all, the plastic excess that is around us, a recurrent subject in our work and in life, since practically everything we consume is either made with this material or it is wrapped in it or we are eating it in small particles in the meat and the fish we ingest.

Plastic we are and to plastic we shall return…

Recycling isn’t enough to tackle this problem. That’s why the French government, among others, has taken measures to reduce its consumption as much as possible by outlawing outlawing the usage of plastic bags at stores which are being replaced by paper bags or bags made of biodegradable materials.

This anti-bag context was essential to properly develop our piece in Bordeaux since we needed more than 6,000 units which we obtained at warehouses from all the city stores.

We intervened the old Virgin Megastore building with them, completely filling the gaps of its facade so it looked as if the plastic were about to blow up the building.

In spite of being a light installation, it also worked during the day. People could get close to it and try to recognize the bags from their favorite stores. When its interior was lit at night, the windows looked as though they were covered with stained glass though in a more plastic, toxic version.

The piece remained lit for 4 days and, once dismantled, all the plastic material was properly recycled, and the building was left in the same condition in which we found it.

This piece has entailed quite complicated logistics which would have been impossible to carry out had we not had the help of more than 30 volunteers from the Asociacion Bénévoles en Action. They collected the necessary bags and recycled plastic for 3 months, and also worked with us assembling and dismantling. We must confess that this piece belongs more to them than to us.

We wouldn’t have been able to do this without the active collaboration of of La Direction Généralle des Affaires Culturelles de Mairie de Bordeaux. They worked as a team during all this process and even agreed to having their offices filled with our plastics.

The Fab Festival de Bourdeaux squeezed us into their program and provided us aid and support at all times. Cote Ouest, a producer company, managed to make our weird requests real despite all the difficulties.

Our thanks to the Financiere Immobiliere Bordelaise real estate agency which lent us the building without conditions or objections, and to the Transfert artists who generously allowed us to cover their work for a few days. We promised to leave it in the same condition we found it, and so we did.

Special thanks to Lucas, Flavian, Coralie and Antoinette, for being such good brothers-in-arms.

We are amazed at how that which we shyly conceived years ago, has turned into a quite similar reality and we also managed, to our satisfaction, to remove most of the bags that had been stored by the city stores.

The images belong to Lola Martínez who braved her fears and climbed on to a crane to achieve unique photo compositions.

Time of installation: and installation:10 days.
Damages: none.
Exhibition time: 4 days.

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El pasado mes de octubre, el Festival Fab de Burdeos en colaboración con el Ayuntamiento de la ciudad, nos invitó a llevar a cabo El plástico con el que vivimos, una pieza que llevábamos tiempo intentando materializar.

La idea era visualizar, de una manera gráfica y fácilmente entendible por todos, el exceso de plástico que nos rodea, un tema recurrente en nuestro trabajo y en la vida, ya que prácticamente todo lo que consumimos, está hecho de este material o va envuelto en él o nos lo estamos comiendo en minúsculas partículas que se encuentran en la carne y el pescado.

Plástico somos y en plástico nos convertiremos…

Reciclar no basta para atajar el problema.Por eso, gobiernos como el francés, ya han tomando medidas para reducir en lo posible su consumo, prohibiendo el uso de bolsas de plástico en las tiendas, que son sustituidas por otras de papel o de materiales biodegradables.

Este contexto anti-bolsas fue esencial para el buen desarrollo de nuestra pieza en Burdeos, ya que necesitamos más de 6.000 unidades, que conseguimos de almacenes y tiendas de toda la ciudad.

Con ellas intervinimos el antiguo Virgin Megastore, llenando completamente los huecos de sus fachadas para que pareciera diera la impresión que el plástico estaba a punto de reventar el edificio.

A pesar de ser una instalación de luz, también funcionaba de día y la gente podía acercarse y jugar a reconocer las bolsas de sus tiendas favoritas. De noche, iluminadas desde el interior, las ventanas parecían cubiertas por vidrieras de colores, pero en una versión mas plástica y tóxica.

La pieza estuvo encendida 4 días. Después del  desmontaje, todo el material plástico fue convenientemente reciclado y el edificio quedó en el mismo estado en que nos lo encontramos.

Ha sido ésta una pieza  de gran complicación logística, que hubiera sido imposible llevar a cabo sin la ayuda de más de 30 voluntarios de la Asociacion Bénévoles en Action que, durante 3 meses, recolectaron las bolsas y el plástico reciclado necesarios, y que además trabajaron a nuestro lado, tanto en el montaje como en el desmontaje. Debemos reconocer que la pieza les pertenece más a ellos que a nosotros.

Tampoco lo hubiéramos conseguido sin la colaboración activa de La Direction Généralle des Affaires Culturelles de Mairie de Bordeaux, ellos trabajaron en equipo durante todo el proceso, consintiendo incluso que les llenáramos sus despachos con nuestros plásticos.

El Fab Festival de Bourdeaux nos hizo un hueco en su programación y nos dio cobertura y apoyo en todo momento, Por su parte, Cote Ouest, empresa productora, consiguió hacer de nuestras extrañas peticiones una realidad, a pesar de las complicaciones.

Nuestro agradecimiento a la inmobiliaria Financiere Immobiliere Bordelaise que nos prestó el edificio sin poner reparos ni condiciones, y a los artistas de Transfert que generosamente nos permitieron cubrir su trabajo por unos días. Nosotros nos comprometimos a dejárlos en el mismo estado que nos los encontramos, y así lo hicimos.

Gracias especiales a Lucas, Flavian, Coralie y Antoinette, por ser tan buenos compañeros de fatigas.

Estamos maravillados de que lo que tímidamente imaginamos hace ya unos años, haya acabado siendo una realidad tan similar. Aademás para nuestra satisfacción, conseguimos retirar la mayoría de las bolsas que permanecían aún almacenadas en las tiendas de la ciudad.

La imágenes son de Lola Martínez que desafiando sus miedos se subió a la grúa para conseguir unos encuadres fotográficos únicos.

Tiempo de montaje e instalación: 10 días
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 4 días.

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Labyrinth of plastic waste. Madrid 2017 / Laberinto de residuos plástico. Madrid 2017

Last June, we were invited by Madrid City Council to participate in the 4th CentennialCelebration of Plaza Mayor within the “Four Seasons” city art program.

In such unique setting, we thought we should create a piece that had something to do with this setting, getting its inhabitants involved. This was somehow complicated as this is a popular tourist attraction which is not frequently visited by us, Madrileños, and where we don’t want to live either.

We decided to build a PlasticWaste Labyrinth, similar to the one we had installed in Poland back in 2014 though this time we were going to make it much bigger, more claustrophobic, and built with the bottles that had been consumed in the square during a month.

The idea was to graphically visualize the amount of plastic we generate in our daily lives which we don’t often recycle accordingly. As a consequence, all this plastic is dumped in nature and ends up floating in the ocean, forming huge plastic islands that are destroying the marine ecosystem and will not ever decompose.

Bearing all this in mind, we thought it was paramount that the piece didn’t look friendly. Quite on the contrary, our intention was to make the public feel certain discomfort when entering it.

In order to achieve this, we build a structure with an intricate path and narrow passages which force visitors to keep turning, thus producing a feeling of disorientation and a certain unease after a few seconds as it was impossible to guess how far the exit was. There were no reference points in its interior and the heat and the smell of plastic enhanced a definitely oppressive experience.

Measurements: The maze corridors were 170 meters long (558 feet long) with 3 meter tall walls (10 feet tall) which took 3 minutes to pace, and an area of 300 m2 (3230 ft2) that sprawled around King Philip III statue.

To raise the walls, we used around 15,000 bottles to which we added lights and put in bags that we hung from the structure, thus achieving walls that were totally compact and bright.

Many people went through the maze which was open day and night for 4 days. The over 40ºC (104º F) temperature helped us in our mission of creating an asphyxiating setting which stood in stark contrast to the magic of the glazes and the bright colorful reflections of the light filtered through the bottles.

To collect the plastic material, we summoned the neighbors whom we invited to donate all the plastic bottles they consumed to us in the days prior to the construction of the piece. In order to collect them, we placed two containers in the square and we also contacted the Asociación de Comerciantes de la Plaza Mayor (Merchants Association of Plaza Mayor) and they offered to keep all the bottles that were consumed at their establishments.

In spite of this, we estimated that all these bottles were not going to be enough so we asked for help at hospitals, universities, official institutions, catering companies, packing companies, and other businesses. They generously kept all the bottles consumed at their premises in a month. This way, we got the 15,000 we needed.

We must say that we found impossible to get plastic bottles from the city’s official recycling services. Unfortunately, here we don’t recycle PET separately and is mixed with all kinds of containers which renders the task of selecting only bottles impossible. In addition, the bodies that regulate and control this sort of material do not make things easy, the exception not being programmed in the plastic collection chain. What we were actually able to see was that the trash collection business brings huge profit to many businesses that manage it and trade it.

We hope things change soon and that municipal services begin to consider the possibility of collecting these materials more selectively since there are many innovative ways to use them. With the defective outdated system currently in place, this seems mission impossible.

We want to thank all the people who helped us in this complicated creative process. The team from the IV Centenario, Cris, Delia, Martina, Curro, Remedios, for thinking about us and making this piece possible. Burna and Montaña, for managing and coordinating all the material. Our friends who helped us prepare the material and the company that built the structure as well as the people who worked from dawn to dusk so everything would look perfect.

Special thanks to the neighbors, the companies and the institutions that helped us get the bottles. This would not have been possible without their disinterested assistance.

Thanks to Lola Martínez for her wonderful photos.

Time of installation: and installation:7 days.
Damages: none.
Exhibition time: 4 days.

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EL pasado mes de junio fuimos invitados por el Ayuntamiento de Madrid a participar en la celebración del IV Centenario de la Plaza Mayor dentro de su programa de arte urbano “Cuatro Estaciones”.

En este singular entorno, pensamos que debíamos hacer una pieza que tuviera que ver con el contexto, implicando a sus propios habitantes, algo complicado, ya que es una zona eminentemente turística, que los propios madrileños no solemos frecuentar y en la que tampoco queremos vivir.

Decidimos llevar a cabo un Laberinto de Residuos Plásticos, similar al que habíamos instalado en Polonia en el 2014, pero esta vez mucho mas grande, mas claustrofóbico y construido con las botellas consumidas en el entorno de la plaza durante un mes.

La idea, La idea era visualizar de forma gráfica la gran cantidad de plástico que generamos en nuestra vida diaria y que la mayoría de las veces no reciclamos convenientemente, y que acaba abandonado en la naturaleza y flotando en los océanos, llegando a formar enormes islas plásticas que están acabando con el ecosistema marino y que no va a descomponerse nunca.

Pensando en todo esto, nos parecía imprescindible que la pieza no fuera amable, muy al contrario, nuestra intención fue conseguir que el público sinitiera un cierto malestar al internarse en ella.

Para ellos, construimos una estructura de intrincado recorrido y estrechos pasillos, que obligaba al visitante a girar constantemente, lo que a los pocos segundos producía una sensación de desorientación y cierto desasosiego, porque era imposible adivinar cuando se llegaría a la salida. En el interior, no había puntos de referencia y el calor y el olor a plástico, potenciaban una experienca ciertamente opresiva.

En medidas: los pasillos del laberinto tenía una extensión de 170 metros, con paredes de 3m de altura, que consumían unos 3 minutos andando y ocupaban una superficie de 300 metros alrededor de la estatua de Felipe III.

Para levantar las paredes, usamos unas 15.000 botellas a las que añadimos luz y metimos en bolsas que colgamos de la estructura, consiguendo muros totalmente compactos y brillantes.

Pasó mucha gente por el laberinto, que estuvo abierto día y noche durante 4 días. Las temperaturas de mas de 40 grados, nos ayudaron en la misión de crear ese entorno asfixiante que contrastaba con la magia de las veladuras y los reflejos brillantes y coloridos de la luz a través de las botellas.

Para conseguir el material plástico, hicimos un llamamiento a vecinos, a los que invitamos a donarnos todas las botellas de plástico que consumieran en los días previos a la construcción de la pieza. Para recolectarlas, colocamos dos contenedores  en la propia plaza, y además nos pusimos en contacto con la Asociación de Comerciantes de la Plaza Mayor que se ofrecieron a guardarnos todas las que se consumieran en sus establecimientos.

Aun así calculábamos que no iban a ser suficientes, por lo que también pedimos ayuda a hospitales, universidades, organismos oficiales empresas de catering, envasadoras y otros establecimientos, que generosamente nos guardaron durante un mes las botellas consumidas en sus instalaciones. De esta manera llegamos a las 15.000 que necesitamos.

No podemos dejar de decir que conseguir botellas de plástico de los servicios oficiales de reciclaje de la ciudad fue imposible. Desgraciadamente aquí no reciclamos el pet separadamente, que se mezcla con envases de todo tipo, lo que hace imposible seleccionar sólo botellas. Además, los organismos que regulan y controlan este material no facilitan mucho las cosas, la excepción no está programada en la cadena de recogida del plástico. Lo que sí pudimos comprobar es que  la basura es un negocio que da pingües beneficios a muchas empresas que se dedican a manejarlo y comerciar con él.

Ojalá pronto cambien las cosas y desde los servicios municipales se contemple la posibilidad de hacer una recogida mas selectiva de estos materiales ya que hay muchas e innovadoras maneras de utilizarlos y con este sistema tan arcaico y poco operativo es misión imposible conseguirlo.

Queremos dar las gracias a todas las personas  que nos ayudaron en el complicado proceso de creación. Al equipo de IV Centenario, Cris, Delia, Martina, Curro, Remedios por pensar en nosotros y hacer que la pieza se pusiera en pie, a Burna y Montaña por la gestión y la coordinación de todo el material, a los amigos que nos ayudaron a preparar el material y a la empresa que construyó la estructura así como a las personas que estuvieron trabajando de sol a sol para que todo luciera perfecto.

Gracias muy especiales para los vecinos, las empresas e instituciones que nos ayudaron a conseguir las botellas, sin cuya desinteresada ayuda no hubiéramos podido llevarlo a cabo.

Y a Lola Martínez por las maravillosas fotos.

Tiempo de montaje e instalación: 7 días
Daños ocasionados: 0.
Permanencia de la intervención: 4 días.

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